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Raíces comunes

octubre 14, 2013 0 Comentarios
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Primera máquina aradora y sembradora que funcionó en el país – 1901. Máquina trilladora en la chacra de Don José Olcesi – Córdoba.

El Seguro, como rama comercial en nuestro país, se origina a finales del siglo XVIII, cuando aparecen las primeras agencias de Compañías de Seguros en el Virreynato del Río de la Plata. La primera de ellas se remonta a 1784 y se llamó Real Compañía de Seguros Terrestres y Marítimos de Madrid. Por esa época comenzaron a instrumentarse las primeras medidas tendientes a favorecer los estudios económicos y comerciales vinculados a los seguros.

Con la creación del Real Consulado de Buenos Aires, a través de la Cédula del 30 de enero de 1794, comenzó a crecer la actividad comercial y económica en el Virreynato.
Este organismo, que en su secretaría contaba con Manuel Belgrano, tenía como fin la comercialización de los seguros marítimos y terrestres por el comercio existente con la Corona Española.

La primera entidad aseguradora autorizada por el gobierno porteño fue la Compañía Argentina de Seguros Marítimos S.A., en 1860. Más tarde, debido al notable incremento de la economía nacional, se constituyeron otras compañías de origen nacional y se radicaron empresas extranjeras. Este crecimiento económico se dio gracias a la implementación del modelo agroexportador forjado por la llamada Generación del 80.

Los procesos de colonización iniciales fueron sostenidos por los gobiernos provinciales, aunque la iniciativa pasón rápidamente a manos de empresarios y compañías privadas que recibieron importantes cantidades de tierra a cambio de pagos que mejoraron las débiles finanzas provinciales. Generalmente, los empresarios entregaban al colono tierras y créditos en forma de alimentos, semillas y otros insumos. En otros casos, la colonización se caracterizaba por la venta de tierra a plazos de entre 3 y 10 años, con interés e hipoteca sobre la tierra.

También era habitual que los agricultores recibieran adelantos de los almacenes de ramos generales o de los acopiadores o molineros, que de ese modo se aseguraban la compra anticipada de la cosecha.

La comercialización agrícola carecía de transparencia y generaba reacciones de protesta. A medida que pasaba el tiempo, muchos productores víctimas de estos abusos comenzaron a inclinarse hacia la asociación solidaria para defenderse. En las zonas que estaban bajo el control de terratenientes se expandía el sistema de arrendamiento: hacia 1910 existían en la provincia de Buenos Aires alrededor de 700 colonias y cinco millones de hectáreas eran trabajadas por cerca de 200 mil personas.

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Rosario de Santa Fe. Embarcadero con cintas eléctricas.

En 1912, cuando el estallido de Alcorta se difundía con fuerza en la región pampeana, el doctor Juan B. Justo, hablando en un acto multitudinario de agricultores, señalaba que el movimiento en el que éstos estaban empeñados debía ser el punto de partida de un movimiento que no se limitara a la defensa de los chacareros.

La solidaridad en la obra constructiva es lo que ha de librarlos de las diferentes formas de explotación a que están sujetos: el mutualismo para librarse de la explotación por los médicos y farmacéuticos, la asociación dev consumo para liberarse de los comerciantes, la cooperativa de acopio y de los productos que los libre del despojo a que los sujetan las casas acopiadoras y el comercio de exportación, el seguro mutuo contra el granizo y las cooperativas de arriendo en común de latifundios para dividirlos en chacras que se adjudiquen a los socios.

En enero de 1928, el ministro de Agricultura de la Nación, Emilio Mihura, designó una Comisión Especial para que estudiara y proyectara la implantación de un sistema general de elevadores de granos en el país. En julio del mismo año la Comisión elevó al Ministerio las bases de un proyecto de ley y sus fundamentos. Los elevadores permitían la suspensión del envase, el ahorro de mano de obra, ventajas en el almacenamiento, un empleo más eficaz del bien rodante ferroviario, la eliminación de mermas, mayores ventajas para los granos en mala condición y ventajas de orden comercial derivadas de la estandarización y del mejor acceso al crédito.

Los productores, que se contaban por decenas de miles, no intervenían para nada en la fijación del precio de los cereales, porque la producción nacional era comercializada por un pequeño grupo de exportadores.

El año 1931 se caracterizó por definiciones que pusieron en evidencia los intereses que estaban en juego y la voluntad de movimiento cooperativo de poner en pie la modernización económica del trabajo agrícola.

El 14 de febrero de 1931 el gobierno nacional aprobó por decreto la propuesta presentada por el señor W. J. Jackman en representación de la firma C. D. Howe & Cia., de Port Arthur, Canadá, que ofrecía tomar a su cargo la construcción, financiación y administración de una red de elevadores.

La puja de intereses puestos en juego dejó a la Asociación de Cooperativas Argentinas al borde de la quiebra. La sección seguros quedó destruida. La falta de percepción de fuertes sumas por primas obligó a constituir una Comisión Especial que aconsejó entre otras medidas, la transferencia de la cartera de seguros a La Segunda, Compañía de Seguros para Accidentes del Trabajo Sociedad Anónima, constituida en 1933 por un grupo de médicos; en 1954 se constituyó La Segunda Compañía Argentina de Seguros Generales S.A. y en 1961, se creó La Segunda Cooperativa Limitada de Seguros Generales.

La Asociación de Cooperativas Argentinas y el Grupo Asegurador La Segunda tienen, así, raíces comunes y pudieron prosperar porque son frutos de los mismos ideales y del trabajo solidario de productores de excepción, que después de la fractura que le fuera impuesta a la Asociación de Cooperativas Argentinas por los defensores y usufructuarios del privilegio económico, continuaron avanzando en paralelo hasta el presente, junto a otras entidades nacidas también del esfuerzo y la unión de los productores, dando un ejemplo de conducta y de coherencia intelectual.

Te dejamos este enlace por si te interesa profundizar en la historia de nuestra organización.

 

 

 

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