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¿Qué es el Internet de las Cosas y cuándo llega?

Julio 15, 2017 0 Comentarios

El término se volvió popular en los últimos años pero pocos saben realmente qué significa, de qué se trata y que de hecho ya tienen contacto con esta tecnología diariamente.

Muchos recordarán esas películas de ciencia ficción en las que el protagonista entra a su casa  la saluda si fuera una persona, para luego pedirle que prenda las luces o encienda la calefacción. Esa realidad poco tiene de ficción por estos días, ya que muchas empresas de tecnología comercializan dispositivos que pueden conectarse a Internet si le pedís que ponga tu radio favorita, el pronóstico para hoy o que te defina palabras al azar, a un precio de no más de 50 dólares.

Cuando se habla de Internet de las Cosas, se habla del conjunto de dispositivos con la capacidad de conectarse a la web, recoger información y procesarla. Ya no hablamos de smartphones sino de, por ejemplo, una heladera que puede detectar la falta de verduras, ingresar a una verdulería online y hacer un pedido, es decir “hablar” con otro dispositivo. Este tipo de electrodomésticos ya han sido presentados en las ferias de tecnología, y se sigue trabajando para hacerlos cada vez más accesibles al público general.

Pero lo más interesante sucede cuando esta tecnología se lleva a lo macro, ya que la capacidad de recabar y procesar información se hace cada vez más grande, y la calidad de esta información vuelve a las posibilidades cada vez más interesantes, al permitir detectar patrones y realizar predicciones. Muchas ciudades comienzan a volverse inteligentes, al considerar patrones de uso de electricidad, para conocer a qué hora se despiertan sus habitantes, y cruzarlo con la información del transporte público y mejorar sus frecuencias.

¿Qué contacto tenemos con el Internet de las cosas? Los relojes inteligentes usados por los amantes del fitness son un buen ejemplo, al recabar información de latidos, distancia corrida y otros datos que ayudan a conocer a fondo el estado de salud de quien lo lleva. Los ejemplos se multiplican cuando atravesamos áreas mucho más grandes que los “wearables”, como las e-fábricas, la digitalización de la vivienda, el uso de sensores inteligentes que recaban información de bosques o campos para detectar incendios, gestión de residuos, de gasto eléctrico, y datos sobre rutas y autopistas.

La información se va multiplicando, y también crecen los riesgos de que esta información sea utilizada de manera incorrecta. En esto radica la importancia de mantenerse al tanto de los últimos adelantos, aun cuando suenen sacados de una novela de Ray Bradbury.

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